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DORMIR 7 u 8 horas diarias es fundamental para conservar la salud.

Desde niña me ha encantado dormir pero no era muy productivo. Los bebés duermen un promedio de 16 a 18 horas al día. Se despiertan para comer y siguen durmiendo. Si hubiera sabido antes lo importante que resulta descansar para aprender, recuperar energía, poner en orden los sucesos del día, no me hubiera sentido culpable de ser una marmota. Pero no es lo mismo dormir que dormir bien.

Actualmente se están realizando numerosas investigaciones sobre las fases del sueño y su relación con el aprendizaje. Robert Stickgold, profesor titular de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, lleva estudiando muchos años cómo funciona el cerebro durante el sueño. Cuando dormimos se pone en marcha el área del hipocampo (la zona del cerebro encargada de los recuerdos) y selecciona aquellas experiencias que hemos tenido durante el día para enviarlas al neocórtex donde se comparan con lo que ya sabemos y se archivan en la memoria a largo plazo. En este artIculo el Dr. Stickgold detalla la influencia del descanso para un buena calidad del sistema inmune, endocrino y nervioso. Es curioso observar cómo cuando nuestras hormonas están revolucionadas, como en la menopausia, a las mujeres nos cambia el sueño.

 

Una buena noche de sueño influye en el estado de ánimo y en algunas funciones corporales.

¿Qué puede influir en la CALIDAD DEL SUEÑO?. Evidentemente influye lo que nos pasa durante el día pero sobretodo cómo nos tomamos eso que nos pasa. Si tienes un problema con tu jefe y te lo tomas como una oportunidad para superarte no es lo mismo que si crees que no sirves para nada y te invade la impotencia. Y aquí es cuando entran a jugar al partido LAS EMOCIONES. Según el Dr. Scott Killgore, profesor psiconeurólogo de la Universidad de Arizona, la falta de sueño afecta a nuestro funcionamiento emocional. ¿Quién no se ha levantado después de una mala noche con un humor de perros? Las emociones nos ayudan a tomar decisiones, pero ¿qué fue antes el huevo o la gallina?. Son las emociones las que afectan al sueño o dormir mal afecta a las emociones. Tengamos en cuenta que el sueño de un bebé es fundamental en el aprendizaje, que lo que aprendemos se archiva durante la noche y que cada recuerdo lleva una etiqueta con una emoción. Si algo que aprendí en la infancia, por ejemplo correr, fue una experiencia desagradable y lleva esa etiqueta, ¿qué decisión crees que tomaré a los 40 años si me piden que participe en una maratón? y seguramente los días anteriores no podré dormir.



Dormir bien

Las emociones te pueden ayudar a dormir bien.

FOTO unsplash.com/@kasperrasmussen
 

 

 



Así que mi pregunta ahora es, ¿y no se puede cambiar? Mi experiencia de más de 18 años, me dice que el inconsciente, la parte de la mente que está presente durante el sueño, tiene su propio lenguaje y su propio código, y tiene la capacidad de actualizar toda esa información para que seamos más libres de tomar decisiones sin que interfieran los recuerdos de un niño o una niña. Una experiencia que pudo ser negativa para una niña de 9 años puede cambiar para una mujer de 45 años, y ahí es donde entra en juego las herramientas que ayudan el inconsciente a reprogramar esa información, la hipnosis, la meditación, la relajación… Según Jhon Bargh, galardonado psicólogo de la Universidad de Yale y director del laboratorio ACME, la influencia del inconsciente en la elección de la pareja o el trabajo, nuestro rendimiento en los exámenes…es increíble.

 

El inconsciente tiene la palabra

Así que si deseas empezar a practicar, puedes empezar por dormir bien. Te dejo el enlace a una relajación para que te pongas antes de dormir. DULCES SUEÑOS.

Killgore, W. D. S., Kahn-Greene, E. T., Lipizzi, E. L., Newman, R. A., Kamimori, G. H. y Balkin, T. J. (2008). Sleep deprivation reduces perceived emotional intelligence and constructive thinking skills. Sleep Medicine, 9(5), 517-526.

 

 

Bargh, Jhon. ¿Porqué hacemos lo que hacemos?. Penguin Random House Grupo Editorial. Junio 2018.