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CUENTOS PARA TI

HISTORIAS, LEYENDAS, RELATOS Y CUENTOS PARA EL AUTOCONOCIMIENTO

Los cuentos te invitan a navegar entre el consciente y el inconsciente para encontrar las respuestas que hay en tu interior.

cuentos cortos

Érase una vez una mujer mágica que soñaba despierta.



CUENTOS RELAJACION

¿QUIÉN SOY?

En otras vidas debí de ser exploradora y esa influencia fue tan fuerte que, en esta vida, exploro emociones, el inconsciente , el ALMA HUMANA…

Desde niña me salvó un cuaderno y un lápiz. Me salvó de enfermar de soledad, ya que era la única manera de darle salida a todo lo que se arremolinaba en mi interior: miedos, lágrimas, injusticias.- ¡¡Antoñita la fantástica!! -me gritaban mis amigas en la calle, -cuéntanos otra HISTORIA. Nunca creí que aquello que brotaba naturalmente de mí y que me hacía tan feliz acabaría dándome de comer.

Me dedico a la educación desde hace más de 35 años y a la EDUCACIÓN EMOCIONAL en concreto desde hace más de 18 años. Soy madre, mujer creativa, curiosa y emprendedora.

El destino, aparentemente caprichoso, quiso que en lugar de hacer teatro estudiara filología árabe y acabara en Oriente Medio nutriéndome de experiencias que llenaran mis historias de olor a especias, palabras cantadas a Dios desde lo alto de una torre cuando despunta el sol en el horizonte, de letras escritas en los muros de colores con el mar de fondo…Ocho años al norte de Damasco, en Sednaya, allí estaba mi hogar. Entre viñedos y hummus, entre tambores y nevadas que me devolvían a Segovia, donde pasé mi infancia. Cuando volví a España mi corazón enfermó, busqué estudiar kinesiología, medicina china, Reiki…entonces Milton Erickson se coló en mis sueños, mi maestro y juntos recorrimos mi inconsciente, el mundo de lo onírico y volví a sonreír.

Podía trabajar pero no quedarme en casa cuidando de mis hijos, eso, parece ser, me convertía en una “maruja” con estudios. Podía pensar en mi hijos pero no en mí para darme un respiro. Podía ser adulta y responsable pero no pasional y salvaje. Podía escuchar los problemas de la gente pero no contar los míos e ir de “víctima”

Hoy estoy aquí, me siento más libre que nunca porque ya no espero el permiso de fuera. Me permito SER, EXPRESARME, SENTIR… y eso me ha devuelto mi PODER PERSONAL.


historias

¿Para qué sirven los cuentos?

Los cuentos nos acompañan desde el comienzo de nuestra existencia. Antes de aprender a hablar, a leer y a escribir, ya contamos historias con los gestos, con los dibujos o con nuestro movimiento.

Recuerdo que cuando mis hijos eran pequeños, antes de que me entendieran, cuando les daba de mamar o los bañaba, les cantaba canciones o les contaba historias.

Ellos las entendían, a su manera, sentían las emociones y se reían o se asustaban.

Si no me crees, pruébalo. Mientras le cuentas una historia a un bebé captas su atención. Si le añades imágenes o muñecos ya es apoteósico.

Los primitivos dibujaban en las cavernas animales e historias para comunicarse con el grupo.

Nuestro cerebro entiende la vida como una sucesión de historias repletas de emociones. Según los últimos estudios en neurociencia, las emociones son un sistema de comunicación muy arcaico que nos ayuda a sobrevivir. Esto quiere decir que las historias cargadas de emociones nos facilitan la vida, nos enseñan habilidades, nos descubren puntos débiles y nos fortalecen.

Hay que tener en cuenta que esas historias no estén cargadas de preocupaciones y miedos irreales, ya que eso crearía el efecto contrario.

Muchas veces me encuentro con personas que se anticipan a lo peor o que recrean en su imaginación (con imágenes) un suceso traumático vivido. Esos hábitos que consideran “positivos” solo generan más estrés y el cuerpo reacciona como si fuera real.

Solo tienes que observar cómo sientes tu cuerpo después de haber visto una película de terror, estás entumecid@, el corazón alterad@…y solo era una película, pero el cerebro no lo sabe.

Tú te estás contando historias todo el tiempo. Relatas mentalmente lo que te ha pasado y te explicas lo que pasará mañana. La creatividad es el primer paso para hacer realidad lo que sientes, tanto se creas en positivo como en negativo.

Entonces, ¿porqué no escuchar un cuento que te llene de paz, de alegría y de amor?

Cuentos cortos