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CUENTOS SOBRE EL VALOR DE LA MUJER

CUENTOS VALOR MUJER

LOS CUENTOS siempre han sido mi apoyo para encontrar mi VALOR COMO MUJER.

Como mujer me he tenido que enfrentar a descubrirme para valorarme. Me imagino que no es una cuesti√≥n √ļnicamente femenina, sino que los hombres tambi√©n se encuentran con este reto. Pero no me voy a meter en estas cuestiones, solo hablo de mi experiencia y de lo que he ido aprendiendo en el momento en el que me ha tocado vivir y en los lugares que he transitado.

Me considero una mujer respetuosa y coherente que trabaja en ello cada día. Mi filosofía dice:

PARA AMARTE tienes que admirarte.

PARA ADMIRARTE tienes que conocerte.

PARA CONOCERTE tienes que pasar tiempo contigo misma y auto observarte sin juicios, ni culpas.

PARA PASAR TIEMPO CONTIGO MISMA tienes que priorizarte.

Cuando eres capaz de PRIORIZARTE, CONOCERTE, ADMIRARTE Y AMARTE ya no necesitas nada de fuera porque desde dentro brotar√° AMOR INCONDICIONAL. Y, ¬Ņqui√©n no quiere estar al lado de alguien que exhala amor?

√Čse es MI VALOR COMO MUJER y ¬Ņel tuyo?

Mi primer libro de cuentos ¬ęLa saga de las mujeres lib√©lula¬Ľ habla de ese valor que brota de la mujer, o m√°s bien de la energ√≠a femenina. Ahora hablo de energ√≠a, no de mujer. Las mujeres tambi√©n tenemos energ√≠a masculina, aunque me gusta decir YANG. Y los hombres tambi√©n tienen energ√≠a femenina, prefiero llamarla YIN.

La energía YIN es cambiante, creativa y compasiva. Nos nutre y nos acoge. Es paciente y de ritmo lento, como nuestro cuerpo y nuestras emociones.

¬ŅQuieres leer uno de mis cuentos sobre el valor de una mujer?

LA MUJER MONTA√ĎA

-Mam√°, tengo un valle en la ventana-dijo Esmeralda.

Ella hablaba con la tierra, susurraba a las flores, a las hormigas y hasta con las nubes. Hablaba con lo que sent√≠a que la miraba de frente, a su altura. Pero aquella monta√Īa le daba la espalda una veces y otras la miraba desde arriba. Desde su peque√Īa estatura, la monta√Īa se ergu√≠a como una gigantesca y escarpada mujer, tan alta que asustaba solo con mirarla.

-Hoy plantar√© semillas de uva- cog√≠a las uvas, las met√≠a en su boca una o una, apretaba con sus peque√Īos dientes y dejaba escapar todo su jugo con la presi√≥n adecuada para no triturar la semilla.

Lo hab√≠a hecho tantas veces que le resultaba muy f√°cil aplicar la fuerza adecuada para que la semilla siguiera conteniendo todo el potencial de una vid. Luego se dirig√≠a al valle, escarbaba con sus peque√Īos dedos en la tierra h√ļmeda y le mandaba un mensaje a la semilla a la vez que hac√≠a realizaba su ritual.

-Da lo mejor de ti, supera los obst√°culos y crece hacia la luz- susurraba Esmeralda a los diminutos granos.

Su madre le había contado que su abuela había sido una chamana del sur de México y quizás, toda esa sabiduría corría por sus venas.

A medida que iba creciendo segu√≠a mirando aquella monta√Īa inexpugnable. La admiraba; sus escarpadas laderas; su frondoso vientre lleno de plantas; sus piedras bien compactadas y llenas de minerales. Todo era fascinante y todo la fascinaba pero no se atrev√≠a a tocarla, a atravesarla, a descubrir su sombra y su luz, a desmitificarla y dormir en ella.

Su madre le quitaba fuerza al mito asegur√°ndole que llegar√≠a el momento adecuado, cuando se hiciera una mujer poderosa. 

-La sangre vendr√° a bendecir tu cambio y la monta√Īa empezar√° a descender parti√©ndose en dos para ponerse a tus pies- su madre tambi√©n ten√≠a el esp√≠ritu de la tierra.

Fue un d√≠a cualquiera, mientras jugaba con sus hermanos a hacer una pir√°mide donde se escond√≠an tranquilitos. Una sensaci√≥n nueva apareci√≥ entre sus piernas. Humedad, calor, ganas de acurrucarse y quedarse quieta con su vientre entre sus manos. 

-Ha llegado el momento. Eres una mujer- y su madre cubrió cada rincón de su pecho con besos. Luego besó su frente y puso flores de colores engarzadas en su pelo. Llamó al viento para que le soplara la cara con una brisa suave y le trajera el olor de los árboles centenarios. Dibujó con la rojiza tierra un símbolo en su hombro izquierdo para que recordara el linaje de las mujeres de la familia.

Le entreg√≥ una mochila que conten√≠a una manta de paciencia, un bocadillo de comprensi√≥n, una p√≥cima de fuerza y un tapper preparado para llenarlo de semillas y sue√Īos.

-Toma, es el momento de mirar a la monta√Īa de frente. Comienza tu camino. Si necesitas volver estar√© aqu√≠ pero si quieres encontrar tu poder tienes que enfrentarte a tus miedos. LLevas la energ√≠a de cientos de mujeres en cada c√©lula de tu cuerpo. ¬°H√≥nralas!

Cuando acarici√≥ la ladera con sus pies se dio la vuelta y alcanz√≥ a ver los ojos de su madre que la acompa√Īaban a lo lejos.

No sabía si era miedo o respeto cuando se encontró la primera piedra que le habló. Se la llevó al oído. No quería hablar a sus oídos, la piedra quería hablarle a sus pies.

-Siente la fuerza de la energ√≠a que te atrae a la tierra. Conecta con el camino de todos los que han pasado por aqu√≠, yo conozco esa historia, esc√ļchala- la piedra habl√≥.

Cuando su respiraci√≥n empezaba a entrecortarse, la monta√Īa se convirti√≥ en un manto verde y suave para que descansara. 

Al día siguiente el aire azotó su espalda. Ya no era la brisa suave sino un vendaval que la empujaba a seguir. Se dio cuenta de que si subía, aquel viento empujaría su espalda pero si se rendía y quería descender, la resistencia la impediría correr. Miró hacia arriba y sus pies siguieron a su mirada.

Ahora aquella pared la retaba a sacar todas sus fuerzas, no le iba a permitir lloriqueos. Un trueno gritó:

– Ruge, canta, chilla, descubre tu voz- en ese momento, con una gran inhalaci√≥n Esmeralda empez√≥ a entonar un canto, cada vez m√°s alto. El eco la acompa√Īaba, le respond√≠a y la animaba.

Paso a paso fue descubriendo su rabia, su dolor, su miedo y transformando esa energía. Acarició sus pies heridos con amor, disfrutó de su cuerpo desnudo en un arroyo, superó paredes, terrenos rotos y las voces de su imaginación.

Cuando lleg√≥ a la cumbre sonri√≥. Ahora pod√≠a mirar a la monta√Īa de frente y el valle desde lo alto. Entonces pudo darse cuenta de todo lo que hab√≠a ido sembrando a√Īo tras a√Īo. Frutales, plantas y un cuadro perfecto lleno de colores. 

SOLO DESDE LA DISTANCIA SE CONTEMPLA NUESTRO PASO.

LOLADESPERTARES.

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