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cuento corto para niños

Al final del cuento tienes sugerencias y recursos para ayudar a los niñ@s a gestionar el miedo.

El oso que no sabía oler el miedo

Érase una vez un osito que vivía en una cabaña en medio del bosque con mamá osa y papá oso. Era muy pequeño y por eso solo jugaba con los animalitos que vivían en los árboles cercanos: el pájaro, la ardilla y el pequeño conejo. Como todavía no tenía ni un año de vida, tenía miedo cuando su mamá lo dejaba solo en la casa del bosque. Así que un día mamá Osa le dijo: 

-Todos los animales cuando nacen tienen miedo, es normal, nos ayuda a oler el peligro ¿Tú tienes miedo?

-Sí mamá, sobretodo cuando se hace de noche y oigo ruidos ¿Estoy oliendo el peligro?- preguntó el pequeño.

-Si estás en casa, tranquilo y protegido no hay peligro. Si estás en el bosque y ves un animal más grande que te quiere hacer daño, huele y sal corriendo- le explicó mamá osa. Y siguió contándole una historia.

-Hace muchos años, cuando aparecieron los primeros osos en la tierra, los más pequeños no sabían si el miedo era un sueño o era real. Recuerda que nosotros dormimos todo el invierno y, cuando nos despertamos, estamos un poco perdidos. Un día, un duende se apareció ante un oso grande y el oso, pensando que venía a hacerle daño, con su enorme zarpa , lo tumbó. Los demás duendes del bosque acudieron en su ayuda, recogieron a su amigo y se enfadaron mucho con aquel animal. El oso se sentía muy triste, no quería hacerle daño, solo se había asustado. No sabía si todavía estaba soñando o era real.

Los duendes se dieron cuenta de que decía la verdad y que si no le ayudaban, les haría daño. Se juntaron todos para pensar una solución. Viajaron a lo alto de la montaña mágica, más allá del bosque y recogieron una piedra preciosa, la piedra de la seguridad.

Cuando llegaron al bosque le contaron al oso que aquella piedra le ayudaría a saber si el peligro era real o no. Aquella piedra le llevaría durante el sueño a un lugar tranquilo y seguro, rodeado de montañas que le cuidarían y, durante el día, sería como una antena para descubrir los peligros. 

El oso cogió la piedra y la guardó en su cueva, cerquita de su almohada y por las mañanas se la metía en el bolsillo para saber si lo que olía era real o no.

-Pero mamá, yo no tengo esa piedra -gimió el osito.

-Claro que sí- dijo mamá osa- desde entonces los osos vamos a la montaña mágica a por una piedra para nuestros bebés. Mírala, ¿te gusta?

-¡Oh, mamá! ¡qué bonita!- y el bebé oso se puso a jugar con ella. Era de un color brillante y cuando la tocaba se resbalaba entre los dedos.

-Te la puedes llevar al cole, ponerla debajo de la cama para dormir…a mí me la regaló mi mamá cuando era pequeña y a mi mamá su mamá…ha pertenecido a muchos osos y por eso tiene tanto poder. Hoy te la regalo a ti para que te hagas fuerte y valiente-

El osito contestó llorando -pero no puedo ser valiente si tengo miedo-

-Claro que sí, el más valiente de todos los osos es el que siente miedo y sabe qué hacer con él. La piedra te ayudará. Confía en mí y yo confiaré en ti.- sonrió mamá osa.

El osito se puso muy contento ya que nunca había oído que sus amigos tuvieran una piedra mágica. Así que se sintió muy especial, la metió en un bolsillo y salió a jugar más contento que nunca. Ese día saltó por las rocas, se subió a los árboles, se metió en el río…cosas que normalmente hace un oso pero que nunca hacía por miedo.

Cuando llegó a casa mamá osa le mandó a su cueva a dormir. Estaba oscuro y empezó a tener un poco de miedo, le dolía la barriga como si se hubiera comido mil hormigas. De pronto empezó a oír un ruido muy raro. Era como si un río se hubiera colado en la cueva. Oía agua correr y notaba la habitación húmeda. El miedo otra vez apareció en su barriga, así que se escondió debajo de las sábanas. Le entraron ganas de hacer pis pero no quería levantarse. De repente se acordó de su piedra mágica. La sacó de su pantalón y la guardó en su puño y empezó a notar cómo, las hormigas de su barriga, desaparecían. Se levantó, fue al baño, hizo pis y se dio cuenta de que el grifo de la bañera estaba abierto

¡Anda, ése era el ruido! Así que agarró el grifo y poco a poco lo fue cerrando hasta que no cayó ni UNA GOTA, NI UNA SOLA GOTA.  Se dio cuenta de que era fuerte y grande porque había llegado hasta el grifo y lo pudo cerrar, aunque era difícil. En ese momento se dio cuenta de que el miedo de su imaginación se podía cerrar como el grifo y que se podía convertir en un oso valiente.

COLORÍN COLORADO….un besito💋 que te he dado

¿LO QUIERES ESCUCHAR?


Sugerencias:

Antes de contar el cuento comprar o recoger alguna piedra para dársela al niño o la niña cuando termine el cuento. Eso les servirá como recuerdo para afianzar el aprendizaje.

Dar un espacio para que el niño diga a qué tiene miedo y preguntarle si es real o no ( dependiendo de la edad se puede profundizar más o no)

Cambiar el oso por otro animal que al niño o niña le guste más: unicornios, conejos, perros…

Objetivos de este cuento:

-Enseñarle el valor del miedo como indicador de peligros. A veces les decimos que no tengan miedo y no les ayudamos a protegerse. Tener miedo y saberlo resolver es SER VALIENTES.

-Aprender a diferenciar el miedo real del imaginario, comprobándolo.

-Enseñarles a protegerse si el miedo es real. A enfrentarse a él si es producto de la imaginación.

-Control de esfínteres.

RECURSOS QUE OFRECE EL CUENTO PARA GESTIONAR EL MIEDO.

-La piedra como objeto mágico que les recuerda cómo gestionar el miedo.

– Metáforas para saber huir del peligro y protegerse.

-Metáforas para saber levantarse a hacer pis por las noches.

-Ideas para construir la seguridad ( la familia, los límites con la casa, la confianza…)

EDUCAR CONciencia

¡QUE LA FUERZA TE ACOMPAÑE! EL AMOR Y EL REPETO.

Un abrazo desde el alma.
Loladespertares.

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